10 razones para visitar o regresar a Cusco

Para los que hemos tenido el privilegio de visitar Cusco, las razones nos sobran para retornar a está mágica ciudad cada vez que se pueda.

Cusco no es sólo la ciudad más cosmopolita del Perú por el interesante mestizaje de su demografía, sino por la población flotante que alberga (los miles de viajeros que diariamente llegan y se van a travñes sus diferentes terminales aéreo y terrestres).

Caminar por Cusco es un placer, es un descubrimiento, es una experiencia, es una aventura, es magia.

Aquí te presentamos 10 razones por las que visitar y/o regresar a Cusco siempre valdrá la pena:

1.- Siempre sentirás su energía
Al llegar a Cusco sientes algo especial. Algo que no se puede explicar con palabras.
Quizás sea la emoción de llegar a un lugar tan esperado. Los recuerdos guardados en tu anterior visita, la majestuosidad de sus construcciones pre-colombinas, la calidez de su gente o el sentirse parado en el ombligo del mundo… que uno se siente simplemenete diferente.

2.- Nunca terminas de conocerlo
Hay tanto que ver y tanto que aprender en un solo destino que nunca terminas de sorprenderte: restos arqueológicos, maravillas naturales, comunidades con tradiciones ancestrales, rituales milenarios, historias sorprendentes, lugares mágicos, personajes bizarros, lugares escondidos, pasos perdidos. Todo esto es Cusco.

3.- Puedes combinar intereses de diferentes tipos
Cusco es un lugar fenomenal para hacer de todo: emprender un negocio, recibir capacitación o venir a compartir tus conocimientos, viajar con la familia, escaparte con los amigos, darte un merecido descanso, hacer deportes de aventura o aventurarte a hacer algo osado, visitar museos, apreciar arte, respirar cultura, hacer amigos, perderte entre las discotecas, volverte espiritual o practicar tu espiritualidad. La lista sigue…

4.- Todo está “a la mano”
¿Quién necesita un auto para disfrutar o conocer Cusco?
Tus pies son tu mejor vehículo porque todo está cerca. Caminar te hace sentir vivo, especialmente cuando hay tanto que hacer, tanto que descubrir… cada huequito que descubrir.
Si la altura te resta energía, el transporte público es lo mejor. Los taxis son baratos (casi imposible de creerlo), el bus o la “combi” lo son aún más baratos y vienen cargados de anécdotas, de folcklore de sabor local…

5.- Se come rico
Comer el un placer y el Cusqueño lo sabe bien.
Si esta es tu primera visita, analiza el comportamiento de la comunidad residente. El Cusqueño disfruta los cafés, comer en los restaurantes y sobretodo pagar lo justo.
Donde come un residente, tu también comerás rico.
Hay restaurantes, pensiones y cafés para todos los gustos y todos los bolsillos.
Siempre se recomienda entrar a un lugar de alta rotación. No será difícil saber dónde.

6.- La diversión está asegurada
Ya habrás oído hablar de la inagotable vida nocturna de Cusco. Sus bares y plazas son el punto de encuentro de los noctámbulos que se reúnen para planear el recorrido de la noche.
Desde las siete de la noche, alrededor de la Plaza de Armas, los llamados “jaladores” se encargan de repartir tarjetitas con entradas libres y tragos de cortesía animando a todos a darse un salto por sus discotecas.
Siempre es recomendable saber dónde ir. Revise los comentarios de Trip Advisor, anímese a visitar las diferentes opciones de diversión.
Eso si, como en cualquier parte del mundo, mejor vaya acompañado, porque “la diversión entre dos siempre es mejor”.

7.- La gente es muy comunicativa
Los Cusqueños son muy amables, especialmente aquellos que trabajan en Turismo, que son más de la mitad de la población (directa o indirectamente).
La mayoría de ellos practica una genuina hospitalidad que se nota con fuerza en su deseo de ayudar a los viajeros.
La población alto andina (los que viven en las comunidades alejadas) que a veces bajan a la ciudad para comprar provisiones o hacer alguna gestión son más tímidos, escondiendo una dulzura pura, especialmente los niños.
Si ves a un niño del campo y quieres hacerle una atención, por favor, no le compres colosinas, cómprale un cuaderno para pintar y unos colores, es el mejor regalo que les puedes hacer.

8.- Sientes pertenencia
Un dicho muy Peruano dice “el mundo es ancho y ajeno”. Cuando conoces Cusco, te das cuenta que es posible que el mundo sea ancho pero cuanto más lo recorres es cada vez más tuyo.
No hay viajero que no sienta en su corazón que una parte de él se queda en Cusco y una parte de Cusco se va con él.
Es una sensación especial que no cobra sentido hasta que estás aquí.

  1. – Vives el arte a flor de piel.
    En Cusco respiras arte por donde vayas. Sus construcciones, su música, sus bailes, su comida, sus costumbres, el sincretismo mágico-religioso que no encuentra mejor vitrina que en las artes plásticas y en las artesanías.
    Date el lujo de caminar lo más que puedas y descubrir las sorpresas que tiene reservadas para los intrépidos.
  2. Te llega a gustar “el cariñito”
    En Cusco te sientes “bonito”. Los Cusqueños son famosos por referirse unos a otros con palabras afectuosas como “cholito”, “papicha”, “waykicha”, “mamacita”, “reina”.
    No hay en el mundo un lugar donde los extraños te traten con más cariño.

En Casa San Blas Boutique, hotel en Cusco, nos sentimos orgullosos de nuestra cultura y de ser cómplices de tu aventura.

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Tocuyeros 556 Cuesta de San Blas, Cusco - Peru
   
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